Restauración

Madera - Metales - Dorados y Policromías

 

La Madera

La madera es, desde el principio de los tiempos, el material mas usado por el hombre para fabricar los enseres mas dispares, desde objetos de uso litúrgico al mobiliario mas común. Así fue y así ha seguido siendo hasta la actualidad, por infinidad de factores, ya sea su facilidad de obtención, su sencilla manipulación, el precio, etc. sin embargo la madera tiene otra caracteristica que, a veces, juega en su contra, es materia organica y como tal se ve afectada por multitud de agentes externos que la deterioran o incluso destruyen, dependiendo de la zona geografica donde esten se verán mas sometidos a esos ataques que en otras zonas, tambien el tiempo es un factor de deterioro y destrucción, por esto es que apenas queda mobiliario de la epoca de los egipcios o de los romanos.

Nuestro país, la zona calida y humeda del mediterráneo, es ideal para que los xilófagos mas comunes ataquen las maderas blandas tipicas de la zona, tambien la humedad favorece que hongos y mohos ataquen los objetos y muebles de madera si se encuentran descuidados en ciertos ambientes.

La restauración de muebles supone en un primer acercamiento el identificar que males achacan al mueble, y estos pueden ir desde la simple suciedad superficial hasta que grandes zonas hayan sido literalmente devoradas por carcomas, capricornios o termitas, pasando por desestructuramientos, roturas, marcas y golpes, quemaduras, etc.

Una vez identificados los achaques del mueble se decide la actuación, en este caso influye el uso final que tendra el mueble, quizas el propietario quiera tan solo consolidar la estructura, una leve limpieza y detener el ataque de insectos ya que el objetivo final es meramente decorativo.

En otras ocasiones el dueño decide que el mueble volverá a tener un uso habitual, sobretodo si el mueble no es una verdadera antiguedad con un gran valor patrimonial, ya sea una silla, una comoda, un escritorio, etc., es en estos casos, donde el mueble viejo aún es recuperable, donde la intervención se hace a mas profunda escala.

Si hay ataque de xilófagos se le infiere al mueble un tratamiento combinado de gas a baja presión y bajadas súbitas de temperatura para eliminar al insecto aún vivo en el interior de la madera y simultaneamente eliminar las larvas y huevos latentes que supondrían la siguiente generación de xilófagos, de esta manera tambien se elimina la posibilidad de que los insectos de un mueble puedan infectar el mobiliario vecino una vez situado en su ubicación definitiva, siguiendo con la restauración quizás convenga también eliminar todo el barniz, con esto, aunque se elimina la pátina del tiempo, se vuelve a sacar a relucir la belleza de la madera y por último el acabado, ya sea en goma laca con o sin cera posterior, ya sea en alguno de los modernos barnices al agua, esto ya dependerá del uso final y de la resistencia que tenga que ofrecer.

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Metales

Breve introducción a la historia del uso del metal.

Algunos metales vienen siendo usados por la humanidad desde la prehistoria, al principio tan solo se usaban aquellos metales que podían encontrarse ya puros en estado natural y que al mismo tiempo eran fácilmente maleables por el procedimiento de darles forma golpeándolos, tal era el caso de el oro, la plata, el cobre y algunos otros, mas adelante se empezaron a aprovechar minerales impuros que podían fundirse en sencillos hornos de carbón con el fin de obtener nuevos metales ya en estado casi puro.

Hace unos 5000 años se produjo un gran avance, fundiendo cobre con algo de estaño se obtuvo bronce, a partir de ese momento se produjo un gran despliegue tecnológico en muchos ámbitos, militar, arquitectónico, cultural, etc.

Y por fin el hierro, o mejor dicho su obtención y manipulación, se inició hacía el 1400 AC, la cultura que supo utilizarlo inicialmente se impuso a las que le rodeaban las cuales aún estaban en la edad de bronce, estos fueron los Hititas, que con sus armas de hierro arrasaron a Egipcios o Aqueos que no contaban mas que con armas de cobre o bronce, y eso que por aquel entonces el hierro aún tenia que conformarse en base a golpes, no fue hasta el siglo XIV o XV que se pudo obtener en los hornos la temperatura necesaria para fundir hierro, estaríamos entrando en la edad moderna de los metales.

En los muebles y otros objetos de uso domestico el metal ha tenido desde siempre un papel predominante, inicialmente era tan solo ornamental, tal es el caso del oro y la plata, pero durante el último milenio se avanzo en la conformación del hierro y se empezó a usar como un elemento de afianzamiento estructural, en forma de clavos, bisagras, tirantes, etc. Lamentablemente, al contrario que el oro y en menor medida la plata, el hierro se ve afectado fácilmente por la oxidación, la cual puede llegar a provocar graves daños en una pieza, por ejemplo, unos clavos oxidados hasta el núcleo mancharan e incluso romperán la madera en la que están clavados perdiendo también su función de afianzamiento estructural.

En la restauración de muebles y objetos antiguos tendremos que tener en cuenta el tipo de metal al que estamos enfrentándonos en cada momento y el estado en que se encuentra, si bien en la madera se podría decir que el proceso de trabajo no diferiría mucho de un tipo de madera a otra, en el caso de los metales la cosa es bien distinta, los óxidos y sales que produce cada metal tiene una forma distinta de ser tratada, no será lo mismo limpiar de oxido una bisagra de hierro que tratar de arreglar una escultura de bronce que ha perdido la pátina por haber sido atacada con un moderno 'limpia-todo'.

En el caso del latón se puede limpiar para recuperar ese brillo dorado tan característico, con cuidado para no afectar a alguno de los metales que integran dicha aleación (cobre y zinc) porque podría cambiar el color y virar al rojo, después convendría protegerlo con una laca incolora o un barniz cristal, estos productos cubrirían el poro del metal y al mismo tiempo aún se podría disfrutar del particular tacto de este metal.

A los bronces (aleación de cobre y estaño) les bastaría con una ligera limpieza periódica con agua y jabón neutro tan solo en caso que acumulara un exceso de verdín (por la toxicidad de ciertos sulfuros del cobre), pero si se trata de piezas verdaderamente antiguas lo mejor sería limpiarlas levemente y ya está, ya que dicho verdín o pátina es lo que le confiere antigüedad a la pieza, la ventaja del bronce es que no desarrolla una oxidación destructiva, es por esto que existen en museos y colecciones particulares tantos objetos de civilizaciones
de hace mas de 4000 años.

El hierro lo encontraremos en los muebles que tratemos en forma de clavos, tornillos, bisagras, etc. La afección mas frecuente, posiblemente la única, es la oxidación, se actuará contra ella dependiendo de cuan comprometida esté la integridad de la pieza, tanto desde el punto de vista histórico como desde el punto de vista de la seguridad estructural, en algunos muebles puede convenir aplicar un catalizador para detener el proceso de oxidación y después efectuar una leve limpieza general para dejar el objeto en una exposición o quizás lo que interese sea una reparación en profundidad en vez de una restauración con el objetivo de volver a usar el mueble como si fuese nuevo, en tal caso se pueden lijar los metales hasta eliminar todo el oxido y después proteger con lacas el metal para evitar que se vuelva a oxidar, quizás sustituir clavos y tornillos oxidados para evitar que sigan manchando o rompiendo la madera en la que están insertos.

Como se puede apreciar, la restauración, cuidado y limpieza de los metales difiere muchísimo de como ha de procederse con respecto a la madera, pero no por ello es menos apasionante.

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Dorados y Policromías

La policromía sobre madera, previamente tratada con un producto similar al yeso, ya era conocida en tiempos de los egipcios y se usaba para decorar el mobiliario de las clases nobles hace mas de 3000 años, también el uso del oro como elemento ornamental era usado en aquella época. Sin embargo, pocos elementos de aquella época a llegado hasta nuestros días, algunas sillas, carros, taburetes, sarcófagos, piezas ricamente policromadas que dan testimonio de lo que los artesanos ya eran capaces de hacer hace tanto tiempo.

Pero esas piezas se han mantenido casi intactas porque se encontraban en refugios idóneos para la conservación, las famosas tumbas de los faraones, aisladas de la humedad, del calor, de los insectos, etc. Es por esto que sin contar lo encontrado en las tumbas egipcias, los elementos policromados mas antiguos y abundantes que han sobrevivido al tiempo y han llegado hasta nuestros días datan del Románico, herederos directos del arte cristiano posterior a la caída del imperio romano y actualmente datado entre los siglos XI y XII, una gran muestra de la riqueza polícroma de esa época y estilo es el pantocrátor de la iglesia de Taull, actualmente en el Museo Nacional d'Art de Catalunya. Posteriormente el dorado y la policromía se ha seguido usando, sobretodo en el ámbito religioso y patrocinado y mantenido por la nobleza, aunque a medida que avanzaba el gótico y posteriormente el renacimiento, el realismo y el modernismo, fue perdiendo preponderancia el uso habitual del dorado y la policromía clásica, por un lado por el cambio de estilos, y por otro por la evolución de las técnicas pictóricas.

De todas formas el dorado y la policromía siempre tendrá su lugar en la imaginería religiosa y en el acabado de ciertas piezas, tales como candelabros, sillas estilo mallorquín del XVIII e imitaciones, cornucopias, etc. Por ello nuestros servicios a la restauración también se amplían al dorado y a la policromía del mismo.

La restauración de una pieza dorada, como el caso de una cornucopia a la que se le quiere dotar de la prestancia original, ha de hacerse tratando de agredir lo menos posible la policromía original, como siempre, lo primero es examinar la pieza para decidir el grado de intervención y las medidas necesarias para restaurar la pieza, quizás convenga volver a tallar en madera las partes que se hayan perdido con el uso a fin de restituirlas y tras aplicarle el estuco, el bol y el oro integrarlo con la pieza, una vez consolidado el cuerpo de madera se procedería a limpiar la suciedad superficial, con mucho cuidado para no afectar la fina capa de barniz que originalmente se aplicó sobre la pieza, para ello se usarían medios mecánicos (como finos bisturíes) y químicos (detergentes neutros), una vez se ha eliminado la suciedad superficial se procedería a dorar de nuevo con oro las zonas que lo hayan perdido aplicandolo de la forma tradicional, finalmente se protegería la pieza con una fina capa de goma laca.

Desde luego, si la pieza es realmente antigua, la restauración distaría mucho de hacerse de la forma anteriormente mencionada ya que primaría la conservación por encima de la restauración, mas que nada para mantener el valor histórico por encima del artístico u ornamental. Pero sea como sea, la intervención a realizar en cada pieza vendrá, como siempre, determinada por la antigüedad y demás características de la pieza en cuestión.

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